Desde mi Orilla



Tengo tu mundo en un recuerdo, es una pequeña burbuja llena de vida. Siempre tuvimos una relación perfecta, cada uno cumplía a cabalidad con su rol; yo, el que amaba, respetaba y tenía que aprender mientras desempeñabas tu misión. Tu,  el  de las historias, la música, el que  nunca faltaba y todo lo sabía, el grande. Entre nosotros nunca gritos, nunca maltratos, siempre amor.

Crecí  pero tu te mantuviste, me puse viejo y tu te mantuviste. Nunca dejaste de ser el mismo, en mis recuerdos siempre eres el mismo. Mientras mi ausencia vociferaba, en tu lugar estabas, inamovible, en el espacio que solo pueden ocupar los de tu grado.

Ahora, después de todo, no te encuentro.  Pensé que nunca faltarías y  no te encuentro. Te has ido y siento que te valoro más.  Los libros que firmé para ti, otra vez en mis manos están. Te buscan con afán, lucen asustados,  perdidos, los sostengo y no los reconozco, son tan tuyos. Ya ningún lugar les será tan cómodo y seguro.


Quiero ensanchar la burbuja, lucho por hacerla enorme para que en ella quepa todo cuanto más evoque de ti. Y es que al recordar pienso, con un egoísmo consentido, que tu vida… tu vida es solo un pedazo de la mía, pues entiendo que naciste… esencialmente para ser mi abuelo.

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